Posteado por: Fabricante de mentiras | 22 diciembre, 2010

Encerrada

a C. M.

Sí, voy a salir con los chicos. Esta mina ya me tiene los huevos hinchados, qué mierda. “Que sí, que no, paracá, parayá…”… Que se cague, un poco de aire, che. Si ya lo decían los Decadentes: “Pero yo no soy tu prisionero y no tengo alma de robot…”.

La barra de nuevo, los mismos de siempre, lo mismo. Cuánto escabio, esta noche fisura mal. Fernecito va, fernecito viene… Salimos para el boite. “Buena, Javi, por fin te libraste de la bruja”, y otras acusaciones, toda la noche. Entramos, todo difuso. De repente son las cinco de la mañana y uno hecho un hongo en una esquina del boliche, con los ojos entreabiertos, la pista casi vacía. Entonces la vi, qué bombón, vamos que no pierdo nada. Últimos mangos en un birrín y la invito. Jugada estaba: beso, chupón y despedida. Llevada del brazo de las amigas, estira su mano con un papel. “Es mi teléfono, vivo sola en Palermo. Llamáme”.

Uff, me desperté al otro día con una tremenda resaca, no me acordaba nada. Mi novia no estaba en la cama. Estaba su ropa ahí tirada. Sobre la mesa de la cocina dejó una nota. “Fui a lo de mi mamá”. (¡Qué alivio!). Enseguida recuerdo el papel que me dio la chica, busco en el bolsillo del jean. Almuerzo/meriendo restos de la heladera, me baño y la llamo.

—Hola… ¿Aline?

—Sí, ¿quién habla?

—Javier, ¿cómo estás? Nos conocimos anoche, te llamaba porque quería verte, la pasé bien… —y no me salían más palabras.

—¡Ay, hola! ¿Cómo estás? Justo iba a salir con las chicas, pero veníte, no hay drama. Anota la dire.

—No, che, no quiero embromarte, eh.

—No, dale, no hay drama. Te espero.

Me empilché, perfume, unas flores en la esquina y bondi para Palermo. “No tenés casa”, pensé. Subí, toqué timbre y esperé.

—Hola, bonito —me recibió con un piquito.

(¡Qué estómago! Madre de dios, ¿es ella, es ella la de anoche? No me acuerdo nada, no lo puedo creer, cómo me deben haber cargado los pibes).

—Je… Hola, ¿cómo estás?

Pasamos, me invitó una cerveza, “es la única que tengo”, precisó.

La terminamos, entre charla absurda y miradas esquivas. Me llevó de la mano hasta su pieza. Estaba a oscuras, iluminada sólo por velas, ¡muchas velas!, demasiadas. Sobre la cómoda, la mesita de luz, alrededor de la cama.

Nos sentamos y empezamos a besarnos y a tocarnos. Me tumbó, y hay que tener fuerza para hacerlo, y mi espalda se apoyó en el colchón. Se me subió encima, se sacó su blusa y empezó a desabotonarme la camisa y desajustarme el cinturón. Entonces tomó una vela y la apoyó en mi pecho. Abrí bien grande mis párpados.

—¡Pará! ¿Qué hacés?

—Mi fantasía es cubrir de cera a un hombre y chuparlo todo

—Mirá, a mi no me cabe —intenté incorporarme, pero no me dejó.

—Yo cuando tengo una fantasía la cumplo —y su voz era gutural, había cambiado el tono y la mirada.

“Mierda, qué carajo hago con esta loca”.

—Bueno, bueno… Pero, ¿por qué no nos relajamos? Tomemos otra cerveza.

—No tengo —y me aprisionaba más.

—Mirá, voy a comprar yo y aprovecho a comprar unos puchos.

La mina cedió y me abotoné la camisa. Me incorporé y después de un largo tira y afloje la convencí. Me dio las llaves: “esta es la de abajo, estas dos de acá arriba”.  (Cagaste), me despedí con un beso y un “ya vuelvo”. Ni bien crucé la puerta, le pasé la doble llave. Bajé corriendo y me tomé el primer taxi.

—¿Estás bien, pibe?

—Sí, a Saavedra, por favor —dije, agitado.

“Paga Dios”, y salí rajando del tacho, oyendo las puteadas del conductor. Estaba a unas cinco cuadras de casa, tiré las llaves en un contenedor. Llegué a casa. Estaba ella. La abracé como hace tiempo no lo hacía, nos dimos un cálido beso.

—Mi amor, ¿te dije cuánto te quiero?

—No, gordito, ¿cuánto?

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Responses

  1. Jaja, bien le cabría el título “Encerada” a esta historia. Muy graciosa; es de esas que a uno le suenan conocidas, sobre todo por la cercanía. La dedicatoria es pertinente; no importa el nombre, sólo las iniciales. Preservar la identidad, ante todo.

    Saludos!

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  2. Jaja muy bueno!!! Eso de salir corriendo del tacho me hizo acordar a alguien que hizo viaje a laprida y palazzo y salio corriendo…jaja

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Insulte tranquilo

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