Posteado por: Fabricante de mentiras | 27 diciembre, 2010

Amor platónico

Amor platónico

I can’t do everything but I’d do anything for you
I can’t do anything except be in love with you…
“Romeo and Juliet” – Dire Straits

Estaba en un minimercado del barrio de Once. Cuando fui a pagar la compra reconocí inmediatamente al cajero. Él desvió su mirada, tomó una actitud esquiva.

—Usted es Meng Zhaoguo.

—¿Qué más va a quelel lleval?

—¡Es usted! Señor, por favor, cuénteme.

—Se confunde, caballelo.

—¡No, no, no! ¡Es usted el mismísimo Meng Zhoaguo! ¡El hombre que tuvo relaciones con un extraterrestre! —había llamado la atención de todo el local. El cajero me lanzó una mirada fulminante. Sin sacarme los ojos de encima se quitó el delantal y con un gesto me indicó que lo acompañara afuera.

Estaba muy nervioso, a duras penas consiguió encender un cigarrillo.

—Vamos a tomar algo —le dije, y me siguió sin pronunciar palabra.

Fuimos a “La Perla”, nos ubicamos en una mesa a la entrada contra la ventana que da a Avenida Rivadavia.

—¿Qué se van a servir los señores?

—Un capuchino —pidió él, y me dio gracia la redundancia del chino tomando capuchino.

—¿Y el señor?

—Otro, por favor —y encendí el grabador que tenía en el bolsillo de la campera.

Nos mantuvimos en un silencio respetuoso. Yo lo notaba incómodo y molesto. El mozo nos trajo los cafés y apenas se fue le lancé la primera y única pregunta a mi invitado:

—Cuénteme, por favor, ¿cómo es eso de que tuvo un encuentro íntimo con un extraterrestre?

Su mirada me volvió a devastar.

—Usted no entiende nada. Esa mujel, esa mujel…

—¿Mujer? ¿Qué mujer? Hábleme del extraterrestre —le interrumpí.

—Pequeño blanco amelicano, si dije que estuve con un extlatelestle es polque esa mujel no puede sel de esta tiela. Ella ha de sel un ángel, no puede sel de esta tiela una mujel así… —sus ojos se convirtieron en fuentes de lágrimas—. ¡Y la peldí! La peldí pol siemple —se bebió de un trago el capuchino, se levantó y dejó sobre la mesa un papel que sacó del bolsillo de su camisa; luego se marchó. No intenté retenerlo, un hombre con el corazón roto ha de hacer su propia cura, o su vía crucis.

Abrí el papel, pero estaba en chino. Con ayuda de un diccionario y de otros mercaderes del barrio de Once, pude traducir el mensaje que comparto a continuación.

A Meng jamás volví a verlo.

.

Hace tiempo ya no me escribes. Ni un correo, ni un mensaje de texto. Ya ni felicitaciones, ni cumpleaños, ni “te envío saludos con…”. Esta distancia física fue forzando una más aplastante y devastadora; un desencuentro de almas y de sentires.

Entonces escribo para justificarme. Para recordarte y no olvidarte (como si quisiese, como si pudiese). ¿Sabes lo terrible que es estar pensando en ti todo el tiempo? Ahora que escribo esto, ayer y mañana, también. Y la incertidumbre me destroza. ¿Qué estarás haciendo ahora, cosita mía (no mía)? Tan lejos que es en vano pensarte, pero qué lindo sería decir: “ma’ sí, yo me mando a mudar”, y así como vine a la Argentina, irme, y te caigo de sorpresa, a admirarte y a formar parte, ya no jugar el rol pasivo como la primera vez. Y recuperar la magia de los primeros momentos, tu sonrisa, tu forma de hablar. Y qué querés, me apabullaste, alguien como vos con un energúmeno como yo. Entonces mis labios se sellaron (tanto para decirte, ¡ay!, tanto deseo contenido), mis ojos nada expresaban. Y reconozco la paciencia que me tuviste, como nunca nadie antes. Hasta el último momento, vos toda una dama y yo intentando jugar de caballero, pero sin agallas, y ¡buáaaaa! Ahora te extraño. ¿Y si lo intento? ¿Me recibirías? Donde sea. Te quiero tanto. Así: callado y de lejos. ¿Y vos? ¿Responderías estas palabras? Porque te juro que es lo que más deseo: “sí”, y lo dejo todo por vos. Hay tantos lugares hermosos, desaparezcamos del mundo por un ratito. Tierra – Cielo, ¿qué más da? Estar a tu lado, cantarte al oído canciones milenarias, besar tus lunares, ver crecer a nuestro hijito.

No te olvidaré nunca; cambiaste mi vida, fui feliz ese instante contigo. En las noches despierto de largos sueños y te busco a mi lado, te desencuentro y sólo deseo seguir soñándote.

Si recibes estas palabras, envíame una señal. Ya no puedo estar acá. Te amo, te anhelo, te adoro.

Tu fiel amante,

Meng.

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Responses

  1. Juani!!!¿Cómo estás?Nieva por allá?jaja 😛 esto es un horno!!!
    Me encantó el texto, y no creo que sea por mis inclinaciones por asia, jaja.
    Más allá del absurdo es zarpado romántico, y punto a favor por dire straits, zarpada banda, zarpada canción, zarpado nombre Julieta, jep. Me preguntaba si era el mismo chino ciruja-no que salía por cronica y comía pajaritos. Y me preguntaba si de verdad los chinos hablan con la L. Lo voy a aveligual, mucho no me cuesta, son tres cuadras.
    Nos estamos viendo!! Arrasá con los últimos días del 2010!!!Beso!

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    • No nieva, hace tanto calor que los pingüinos se quitaron el esmoquin. Me alegro de que te haya encantado el texto, por tus inclianaciones asiáticas, musicales y por los etcéteras que sean. Que tengas felices fiestas y que andes bien.

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  2. Pero que desastre, lo dejaron solo al Meng… Ya la va a encontrar, aunque esa clase de mujeres rara vez andan por Once

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  3. “y cada vez que el canillita trae
    noticias del final
    parece asegurar que solo por amor
    nadie vende diarios”

    SNM

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Insulte tranquilo

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