Posteado por: Fabricante de mentiras | 28 febrero, 2013

Retrospección

Cubre la memoria de tu cara con la máscara de la que serás
y asusta a la niña que fuiste.

Alejandra Pizarnik.

Qué triste y qué fácil resulta sentarse a observar a ese niño que juega con legos y cochecitos, con su corazón roto porque la niña que tanto le gustaba le derribó a papá Noel; el niño no soportó la crueldad de esa mujercita.

Te cruzaste de piernas, te echaste sobre el respaldo con las manos en la nuca y tras un largo suspiro preferiste no decirle al niño: “es así, todas las niñas que nos gustan nos romperán el corazón”, y otros eufemismos que nunca te han consolado. Sin embargo, desapareciste por un momento y regresaste con un helado para el niño, y te alegró ver que empiece a comerlo, entre chispas de chocolate y sorbos de moco.

Volviste a sentarte en el banco y te invadió el recuerdo de la primera vez que te rompieron el corazón. Aquella vez, tus once años. Esa niña que tanto te gustaba reveló tu anonimato y se rió de todas las cartas, de todos los versos que tú le dejabas en su cuaderno durante el recreo. Y lo hizo frente a todo el curso. Tus compañeros empezaron también a reírse de ti, y no pudiste soportar la crueldad de esa mujercita. Ahora tu semblante había cambiado.

Al verte tan acongojado, el niño se te acercó, apoyó su manito en tu espalda y te convidó el helado que terminaste entre chispas de chocolate y sorbos de moco.

Anuncios

Insulte tranquilo

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Categorías

A %d blogueros les gusta esto: