Posteado por: Fabricante de mentiras | 1 diciembre, 2014

La carta

Todos los días

me ocupo de añadir una palabra

-impoluta, pura y sencilla

(inútil las más de las veces)-

a esta interminable

carta que comencé el día

de mi primer beso.

Ignoro el mensaje completo

su cercanía lo vuelve indescifrable.

Presumo que el punto final

coincidirá con el último beso,

el último suspiro, acaso.

El destinatario de estas palabras
también me es desconocido. Sólo sé
que se encuentra bajo mi piel.
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