Posteado por: Fabricante de mentiras | 22 mayo, 2015

A partir de la lectura de Néstor Perlongher

Perdido en tu forúnculo de paja

A Néstor Perlongher.

Pero con lindo modo, hermano,
con un gesto
propicio para la melancolía.
“No te pongas bravo, poeta…”
Roque  Dalton

De día
el poeta
se revuelca solo
porque solo allí lo dejaron
y sus versos son regocijo
para sí mismo.
Pero poeta
aquí te habla el lector
y su aduana:
muéstreme sus papeles
qué escribe Ud
no, gracias, suficiente
barro en mí para dejar
entrar el suyo.
Y es tan grande tu
ego, poeta,
que se me ocurre:
1) lleve agua a hervor
y deje su ego allí
por tiempo de 10 min
luego retire, descascare
condimente a gusto
y disfrute de un exquisito
ego duro;
2) o bien: lleve una sartén
a fuego medio y caliente
dos cucharadas de aceite
rompa su ego
sobre la sartén y cocine
al punto deseado
retire, condimente
y saboree
su ego frito.

Poeta
entre su ego
y mi aduana
no hay contrato.

Pero en la noche
la aduana baja
guardia
y el poeta
deja el barro
el furúnculo
el ego masticado
y se acerca a la luz.
Y entonces
quizás
empezamos a dialogar.
Es una pena
justo en la noche
poeta
entablamos trato,
ya se van la luz y el día
todavía impregnado de barro.
Ego y barro
hacen una receta
difícil de digerir.

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Responses

  1. El ego del artista, a veces exquisito, otras veces indigerible…

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  2. El ego del artista, a veces exquisito, otras veces indigerible…

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